A las 2:17 de la madrugada, recibĆ un mensaje que logró perturbar mi descanso. El mensaje era breve: āLa junta decidió suspender el proyecto indefinidamente.ā Nada mĆ”s. Todo estaba listo para hacer de ese momento un memorable cierre comercial, Llevaba seis meses liderando un proyecto de los mĆ”s importantes en los que he participado. HabĆa trabajado mucho, defendido decisiones difĆciles, movilizado a mi equipo y conseguido resultados que parecĆan demostrar que lo que proponĆa era posible.
PodĆa resignarme, presentarme a la reunión del dĆa siguiente, cumplir formalmente con mi responsabilidad y comenzar a desconectarme emocionalmente de mi trabajo. O podĆa aceptar: No aceptar que la decisión fuera justa, o que estuviera de acuerdo, no aceptar que no me doliera. Se trataba de aceptar algo mucho mĆ”s difĆcil: que la decisión ya habĆa ocurrido y que una parte fundamental de su respuesta todavĆa estaba bajo mi control. A las 2:31 escribĆ a mi equipo:
La situación no habĆa cambiado. Yo sĆ... , y en esa diferencia comienza una de las preguntas mĆ”s interesantes del mundo contemporĆ”neo: Āæcómo mantener la ambición sin convertirnos en esclavos del resultado?
En ocasiones confundimos aceptación con derrota.
Resignarse significa asumir que no podemos cambiar algo y utilizar esa conclusión como justificación para dejar de actuar.
La aceptación no elimina la ambición. La libera, porque una parte considerable de mi energĆa puede terminar atrapada en aquello que no controlo:
«la opinión de otros», «las decisiones de un jefe», «los resultados de un mercado», «el comportamiento de un competidor», «una relación que terminó», «una oportunidad perdida» o «un pasado que ya no puede modificarse».
Vivimos en entornos diseƱados para fragmentar nuestra atención, podemos comenzar el dĆa revisando mensajes, seguimos con reuniones, luego responder correos mientras escuchamos una videoconferencia, revisamos indicadores, observamos las redes sociales de nuestros competidores y terminamos en la noche comparando nuestra trayectoria con la de personas que apenas conocemos.
Puedo estar desarrollando una carrera brillante y, al mismo tiempo, mi relacion conmigo mismo es profundamente conflictiva; puedo ser disciplinado en el gimnasio y despiadados con mis propios errores; puedo liderar equipos con serenidad y perder el control frente a mis propias frustraciones; podemos ser excelentes tomando decisiones empresariales y vivir atrapados en la necesidad de aprobación.
La naturaleza de la ambición se transforma completamente cuando intento responder a la pregunta:
Aqui hago una distinción particularmente útil:
Ambición es la intensidad con la que perseguimos un objetivo, esta idea puede impulsarnos. Apego es la necesidad de que el resultado ocurra exactamente como lo imaginamos para sentirnos bien con nosotros mismos.Esta idea puede dominarnos y limitar nuestra capacidad de Autorealización.
Entonces, no se trata de abandonar la ambición, por el contrario, se trata de establecer objetivos extraordinariamente exigentes: «mejorar mi posición profesional», «crear una empresa», «desarrollar una especialidad», «mejorar mis ingresos».
La diferencia estÔ en cómo se relaciona con el resultado.
La aceptación no es el final de la ambición QuizÔ hemos entendido equivocadamente la aceptación. Aceptar no significa dejar de querer o desear con intensidad, tampoco implica abandonar nuestros objetivos. No significa tolerar abusos, renunciar a nuestras convicciones o dejar de intentar transformar aquello que sà podemos transformar. Aceptar significa ver la realidad sin deformarla para proteger nuestro ego.
Podemos seguir queriendo mƔs, competir con tenacidad, construir, podemos aspirar a posiciones de liderazgo, mejores ingresos, empresas mƔs grandes y proyectos extraordinarios desde un lugar diferente:
āVoy a trabajar intensamente por aquello que quiero, sin exigirle a la realidad que me garantice el resultado.ā
Entonces como lidiar con la frustración si es completamente inevitable?
Aqui te propongo una mirada prĆ”ctica, que te permite encontrar respuestas, enfocar tu energĆa e impulsar el logro de resultados que estĆ”n por fuera de las expectativas:
La frustración deja entoncesde ser exclusivamente un golpe y puede convertirse en información.
Todo esto nos conduce a una dimensión mĆ”s Ćntima en el analisis de la asertividad, la percepción Salud y la Autorealización personal.
Una persona con un nivel elevado de autorregulación suele poder:
reconocer sus emociones sin quedar dominada por ellas;
aceptar crĆticas;
reconocer errores;
tolerar frustraciones;
modificar estrategias;
mantener objetivos ambiciosos sin depender completamente del resultado;
diferenciar control de influencia;
establecer lĆmites;
tolerar incertidumbre;
convertir las experiencias adversas en información.
En una zona intermedia encontramos a quien sabe cómo deberĆa responder, pero todavĆa no siempre consigue hacerlo cuando aumenta la presión.
En una zona de funcionamiento problemƔtica aparecen patrones como:
impulsividad recurrente;
dificultad extrema para aceptar crĆticas;
culpabilización constante de terceros;
necesidad permanente de tener razón;
dependencia intensa del reconocimiento;
incapacidad para tolerar incertidumbre;
dificultad para reconocer errores;
interpretación de los acontecimientos como ataques personales;
repetición de comportamientos perjudiciales;
abandono de objetivos ante la frustración.
No son etiquetas, Son seƱales para observar. Y quizĆ”s esa sea una de las tareas mĆ”s difĆciles del desarrollo: poder mirarnos sin convertir la observación en condena.
ĀæEstoy intentando cambiar una circunstancia o estoy intentando cambiar mi respuesta frente a ella?
Estas preguntas parecen pequeñas, Pero la transformación personal rara vez comienza con grandes declaraciones. Comienza con la capacidad de observar un patrón, reconocerlo y elegir una respuesta diferente.
Un llamado a profundizar
El autoanĆ”lisis tiene un lĆmite. Leer sobre desarrollo personal, llevar un diario, practicar ejercicios de atención o reflexionar sobre nuestros patrones puede abrir preguntas importantes. Pero algunas preguntas necesitan ser exploradas con mayor profundidad y, en determinados momentos, acompaƱadas profesionalmente.
Si identificas patrones emocionales persistentes, conflictos relacionales repetitivos, dificultades significativas para regular tus emociones o una crisis que supera sus recursos habituales, buscar acompañamiento psicológico.
Y ante una crisis emocional intensa, riesgo de autolesión, violencia, consumo problemÔtico u otra situación que comprometa la seguridad propia o de otra persona, la prioridad no debe ser resolverla únicamente mediante reflexión individual: es necesario buscar ayuda profesional y los servicios de emergencia o atención en crisis disponibles.
A veces necesitamos a alguien que nos ayude a ver aquello que solos no estamos pudiendo ver.
Porque la verdadera fortaleza quizƔ no consista en controlar mƔs. QuizƔ consista en necesitar controlar menos para poder actuar mejor sobre aquello que realmente depende de nosotros.